Brotes

Brotes de brócoli
Brotes de brócoli

Qué son los brotes? Son semillas que han germinado y se han convertido en pequeñas plantas. Cuando digo «semillas» me refiero, además, a granos, legumbres, vegetales y frutos secos.

Además de ser bajos en calorías, poseen muchísimos nutrientes, antioxidantes y componentes orgánicos vegetales beneficiosos para nuestra salud (proteínas, folatos, magnesio, fósforo, manganeso, vitaminas A, C y K).

Varios estudios demuestran que el proceso de germinación incrementa la concentración de proteínas, de tal manera, que podemos, por ejemplo, calcular que un tofu o leche de soja hecho a base de soja brotada contiene alrededor de un 10% más de proteínas en comparación con los productos hechos sin germinar.

Lo mismo sucede con los antinutrientes (ver detalles aquí), de los cuales contienen entre el 50 y 80% menos que en los vegetales sin germinar, lo cual en principio aumenta su digestibilidad y facilita a nuestro organismo la absorción de los nutrientes que contienen.

Qué es eso de que los brotes son tóxicos? De dónde proviene su mala fama?

Un tema relacionado con la ingesta de brotes es la intoxicación alimentaria. Mucho se dice sobre los casos que se conocen de personas que han sufrido este efecto con motivo de haberlos comido.

Esto es debido a que los brotes necesitan para su desarrollo un ambiente cálido y húmedo, lo cual puede favorecer el desarrollo de E. coli y Salmonela, lo cual es para tener en cuenta.

Esto no quiere decir que deberíamos excluirlos de nuestra dieta, ya que sus beneficios son importantes para nuestro organismo. Pero sí hemos de tomar precauciones a la hora de comprarlos, prepararlos, manipularlos y consumirlos.

Parece mucha complicación pero no lo es.

Son cuestiones muy de sentido común, consejos que en muchos casos ya aplicamos por lógica. Aquí van algunos tips:

  • Sólo comprar brotes frescos y conservados bajo refrigeración.
  • Evitar comprar o comer brotes con un fuerte olor o aspecto baboso.
  • En casa, mantenerlos en la nevera a menos de 8 grados.
  • Lavarse adecuadamente las manos antes de manipular brotes crudos.
Brotes

Otra posibilidad es saltearlos brevemente o hervirlos en agua con sal durante 5 minutos antes de consumirlos. En caso de que comerlos crudos nos genere dudas, es una alternativa muy válida, que además ayuda a que sean más fácilmente digeribles. Y quedan súper sabrosos.

Cuales son los tipos de brotes más usuales? Es relativamente fácil conseguir brotes de alfalfa, de brócoli, de soja, de lentejas, de trigo, de rabanitos, de fenogreco. Y si resulta que no los conseguís, es fácil hacerlos. Además, es una opción más económica, y es bonito ver cómo día a día van germinando y creciendo. Además, así tenemos total seguridad de su estado de higiene.

Cómo hacer nuestros propios brotes?

Brotes
Un germinador «hecho en casa»

Como ya he dicho, es sencillo y en una semana después de empezar el proceso ya los tendremos listos.

Se necesitan:

  • Semillas (claro!) Soja, lentejas.. Quién no tiene en la despensa alguna de estas legumbres? Tener en cuenta que hay que utilizar semillas de legumbres que conseguimos en el supermercado, o semillas especiales para hacer brotes, ya que no queremos que estén «curadas» o «preparadas» con productos químicos.
  • 1 recipiente con una tapa que permita la circulación de aire, o simplemente con una tela o tejido para taparlos. Bien limpios.
  • Lavar bien las semillas y ponerlas en remojo durante unas 12 horas.
  • Enjuagar bien y colocar en el recipiente elegido. Taparlo con la tapa calada o la tela, para que deje pasar la luz y el aire, y acomodarlo de manera que no queden encharcados en agua. En muchos casos, con inclinar un poco el recipiente para que drene naturalmente es suficiente.
  • Enjuagar a diario.
  • Entre los 3/4 días empezaremos a notar cosas maravillosas: salen pequeños brotecitos, que crecen y van desarrollando hojitas… Muy agradable.
  • Una vez estén listos, colocamos el bote en un sitio donde le dé mucha luz, para que se pongan verdes.

Cómo conservarlos?

Lavarlos y escurrirlos bien, y colocarlos en la nevera en un recipiente hermético, con el fondo cubierto de un paño o papel de cocina para que absorba la humedad.

Con qué los comemos?

Pueden consumirse en una variedad de platos: sandwiches, arroces, ensaladas, sopas, salteados…

 

Para finalizar, de una o de otra manera, aunque probablemente en algún momento nos hayamos asustado un poco escuchando historias sobre los inconvenientes de su ingesta, debemos considerar que son un alimento muy potente y una opción sabrosa, y vistosa, para darle nuevos matices y sabores a nuestros platos.

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