
A quién no le gusta una buena hamburguesa vegetal? Una deliciosa y crocante rodajilla asada (en este caso), densa, con mucho cuerpo y sabores, y un color increíble colocada entre dos panes y con la adición de lo-que-se-os-ocurra como ingrediente personal… es una gloria.
Tened en cuenta que en este caso, aunque se trata de una hamburguesa, no estamos hablando de un alimento ultraprocesado, sino más bien todo lo contrario: con ingredientes nobles, grasas de las buenas, provenientes de las nueces que contienen, y sin siquiera freírlas, puestas al horno sobre un papel vegetal. Es, por lo tanto, un placer que nos podemos permitir sin remordimientos.
Podemos hacer una rutina de un día a la semana de hamburguesas, por ejemplo.
También es ésta una buena opción para una reunión de varias personas, ya que no tendríamos que estar de cabeza sobre una plancha, llenando la casa de olor a fritanga y ocupad@s mientras los demás están de charleta. No! Con dos bandejas para horno, donde colocaremos, en una, los patties y en la otra los panes, 5 minutos antes de apagar el calor. Con vegetales cortados y dispuestos en platos, pequeños bowls con salsas y condimentos, es tan simple como llevar todo a la mesa y convertirla en un buffet donde cada comensal se arma su hamburguesa a su entera elección.
¿A que es una muy buena idea? Yo lo hago!

Volviendo a nuestra receta, lo que las caracteriza y les da un rasgo especial es que tienen un corazón de nuez, que les da textura , cuerpo y un sabor espectacular. También alubias blancas, que otorgan cohesión y densidad, y especialmente, una combinación de especias que generan un sabor sólido y cálido. Ajo, romero, tomillo, una pizca de canela y de cayena…

Veréis cómo, en conjunto, al probar el producto final, están los ingredientes tan bien combinados que será complicado identificar cada uno de ellos.
Ingredientes
- 2 remolachas medianas, cocidas, peladas y bien escurridas (yo las seco bien con unas hojas de papel de cocina).
- 1 taza de nueces.
- 1/2 taza de avena.
- 1 taza de alubias blancas cocidas y escurridas.
- 1 cucharada sopera de salsa de soja.
- 1/4 taza de semillas de lino trituradas.
- 2 dientes de ajo.
- 1 cucharada de las de té de romero.
- 1/2 cucharada de las de té de tomillo.
- 1/4 cucharada (de las de té también) de canela.
- 1/4 cucharada de las de té de cayena molida.
- 5 gotitas de humo líquido (opcional).
- 2/3 cucharada de las de té de sal.
Preparación:
- Encender el horno para que vaya calentando, a 200 grados.
- Triturar en un procesador de alimentos las nueces, avena, lino, ajo, especias y sal.
- Agregar al mismo las remolachas, alubias, salsa de soja y humo líquido y previamente triturados y procesar hasta que se forme una mezcla homogénea. La textura la dejo a gusto de quien las prepara, pero os comento mi preferencia: la «textura homogénea con trocitos» (chunky!).
- Coger porciones con un pocillo pequeño (o cuchara, o lo que os parezca), formar bolas y colocarlas en una bandeja para horno cubierta con papel vegetal. Aplastarlas suavemente con la mano y redondear bien los bordes y llevar al horno por unos 20/25 minutos. Una buena idea es a mitad del horneado darlas vuelta, para que la parte de abajo se vuelva crocante.
Recién hechas están buenísimas, pero si las queréis reservar y congelar, sólo tenéis que sacarlas del horno unos minutos antes, así antes de utilizarlas les dais un golpe de calor para que se les forme una película exterior crocante.