Bocadillo de verduras frescas

Bocadillo de verduras

¡Delicia!

—¿Un bocadillo de verduras frescas? —dirás—. Bah… eso no pinta nada bien.

Y te entiendo. Cuando pensamos en un bocadillo, solemos imaginar algo más contundente: pan crujiente, algo que se derrita, algo con “sustancia”. Pero déjame contarte una cosa: este bocadillo de verduras no solo pinta bien… es una maravilla.

Tiene de todo lo que hace falta para enamorar a primera vista (y a primer bocado): color, textura, frescura y sabor. Col finamente picada, rabanitos en rodajas finas, zanahoria rallada, aguacate cremoso… ingredientes que, por separado, quizás no digan mucho, pero juntos hacen magia.

La col aporta ese toque crujiente que despierta el paladar, los rabanitos dan un punto picante y alegre, la zanahoria suma dulzor y el aguacate lo envuelve todo en suavidad. Metidos entre dos rebanadas de buen pan —tostado, si es posible—, forman un equilibrio perfecto entre lo fresco y lo saciante.

Y lo mejor es que no solo alimenta el cuerpo, sino también la vista. Es un bocadillo que entra por los ojos: lleno de colores vivos, de esos que sabes que vienen cargados de antioxidantes y vitalidad.

A veces lo simple sorprende. Lo que parecía demasiado verde termina siendo un bocado irresistible, con sabor a verano, a huerto y a bienestar.

Pruébalo, y luego me cuentas si sigues pensando que las verduras no pintan bien.

Esto es lo que contiene: cebollas (roja y blanca), coles (lombarda y blanca), zanahorias, rabanitos, limones y aguacates.

La pregunta que surge es cómo contener todo esto entre dos piezas de pan? Es muy simple.

Como regla general, un concepto que aplicamos muchísimo en la cocina vegana es que, para cualquier ingrediente, cuanto más grandes sean los trozos, más disfrutaremos de su textura original. Y a la vez, cuando más pequeños sean, más fácil será compactarlos y conseguir una preparación más homogénea. Como ejemplo bien valen los granos de los cuales podemos obtener harinas (que tienen una consistencia desagregada, difícil de contener), y las harinas que obtenemos después de molerlos, con las cuales podemos preparar masas y bizcochos.

Bocadillo de verduras

En este caso aplicamos el mismo principio: procesamos los vegetales hasta transformarlos en una montaña de trocitos pequeños y los mezclamos con una salsa espesa que le dé cohesión y adherencia al pan. En este caso utilicé la salsa densa de tahine que donde la ponga va bien y aporta un sabor bastante neutro y a la vez sabroso (no me explico, verdad?) De cualquier manera combina genial.

Al mismo tiempo, untamos la base con una buena capa de guacamole, que le otorga, además de sabor, una textura cremosa y suave. Y la tapa con una llamativa capa de mayonesa de zanahorias (ver carrotnesa). Súper colorido!

Por último, antes de cerrarlo, un toque de sriracha (o la salsa picante preferida) que le da ese punto de energía picante tan agradable que, en su punto justo, potencia todos los sabores.

Ahora sí, ya está bien. Es hora de pasar a lo concreto. Aquí van las instrucciones.

Ingredientes:

  • 1/4 col blanca (debido a que el tamaño puede variar, calcularemos un trozo que resulte más o menos en una taza y media una vez picada).
  • 1/4 col lombarda (calcularemos la cantidad de la misma manera).
  • 3 zanahorias grandes.
  • 4 o 5 rabanitos (el equivalente a 1/2 taza una vez picados)
  • 1 cebolla roja
  • 1 cebolla blanca.
  • 2 aguacates.
  • 1 limón.
  • Sal, pimienta negra.
  • Sriracha u otra salsa picante.
  • Carrot-nesa.
  • 1 taza de salsa densa de tahine.
  • Pan (cuanto más integral, mejor!).

Instrucciones:

  • Procesar las cebollas, coles, zanahorias y rabanitos de manera de resulten trocitos pequeños. (Yo usé el disco para rallar de mi procesador, y a los rabanitos los corté en rodajas muy finas, pero eso va a gusto).
  • Mezclar el producto del procesado con una taza de salsa densa de tahine.
  • Preparar un guacamole con los dos aguacates, zumo de limón, sal y pimienta.
  • Cortar el pan en dos capas. Untar la superior con carrot-nesa y la inferior con guacamole. Agregar una cantidad generosa de la pasta de verduras procesadas. Y chorrear por encima con un hilo de sriracha.

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