Cocinar sin huevos?

Cocinar sin huevos

Muchas veces me pasa que, de conversación con alguien, cuando comento que he hecho una tarta, me preguntan cómo hago para cocinar sin huevos.

Creo, y esto no tiene nada que ver con ninguna investigación ni estadística (es tan sólo una idea mía), que hemos generado toda una tradición, con un legado cultural transmitido de generación en generación, sobre la absoluta necesidad de utilizar el huevo en la cocina. El huevo no es imprescindible para hacer una tarta, ni para hacer crèpes, ni pancakes. Ni tortillas.

Es mas. Podemos hasta hacer un flan sin huevo.

Que no tiene el mismo sabor? No. La verdad, no. El huevo sabe a huevo. Cuando nos acostumbramos a no comerlo sabe y huele bastante extraño. Fuerte. Como la leche. Y el queso.

Eso no quiere decir, en absoluto, que sus alternativas no sean sabrosas. ¡Abramos nuestra mente! No permanezcamos todo el tiempo dándole vueltas a las mismas cosas y negándonos a innovar.

El huevo no es un alimento beneficioso para la salud. Es la principal fuente de muerte por intoxicación alimentaria, producida por la bacteria Salmonella. Contiene gran cantidad de colesterol, lo cual es causa de enfermedades cardiovasculares, de hígado graso o cáncer de hígado. Dispara, en los hombres, el riesgo de padecer cáncer de próstata, y, en general, la probabilidad de padecer diabetes de tipo II. Como si todo esto fuera poco, hay un compuesto presente en los huevos, llamado colina que, al igual que la carnitina en la carne roja se convierte en los intestinos en una toxina llamada trimetilamina, la cual aumenta el riesgo de ataque cardíaco.

Os paso un enlace a un vídeo de una de mis grandes fuentes de inspiración e información, Nutrition Facts (www.nutritionfacts.org), que habla de las actuales regulaciones en EEUU sobre el contenido de publicidad relacionado con el consumo de huevos, que nos da una idea más cabal de que en realidad los argumentos que se barajan desde ámbitos ligados al veganismo, plant based diet o WFPBD van paulatinamente siendo tomados en serio por los organismos que se encargan de la preservación de la salud. Podéis verlo aquí.

En un artículo leo lo siguiente: los huevos son un alimento muy saludable lleno de beneficios nutricionales, y también un ingrediente básico en la cocina y repostería. Además de valorarse sus cualidades gastronómicas, se emplea en la elaboración y fabricación de numerosos productos, convirtiendo a veces en todo un reto la alimentación para aquellas personas que no pueden consumir huevo ni ovoproductos derivados, como la huevina.

Otro artículo se titula ¿Cuál es la manera más saludable de comer huevos? Inmediatamente la respuesta se instaló en mi cabeza: la manera más saludable es dejarlos a un lado.

Volviendo a la cocina, hay muchas alternativas al huevo, y además, muchas veces, ni siquiera es necesario reemplazarlo con nada: que esté o que no esté da exactamente lo mismo.

Cuántas personas conocidas me piden la receta de mis pancakes y se extrañan muchísimo cuando les digo que no les pongo ni huevos ni nada que los reemplace. Se extrañan porque los han probado, y saben que están buenísimos! Puestos a hacer una tarta, podemos agregar, por ejemplo, unas cucharadas de puré de manzana a la mezcla, para que le dé una textura más húmeda y suave. Pero ¿qué pasa si no se lo ponemos? Nada.

Desmitifiquemos el uso del huevo.

Os voy a pasar algunas opciones para reemplazar este ingredientes en diferentes platos, para que echéis mano de los mismos de ser necesario, o entendáis por qué están presentes en algunas recetas.

  • Banana pisada.
  • Puré de manzana.
  • Tofu sedoso (o súper suave).
  • Leche de soja agriada con un chorrito de vinagre o limón.
  • Semillas de lino molidas mezcladas con agua ( en una proporción de 1 cucharada de semillas por 3 de agua).
  • Yogurt vegetal.
  • Aquafaba (el líquido resultante de la cocción de los garbanzos. El que viene en los frascos del súper sirve!).
  • Harina de garbanzos mezclada con leche de soja y un chorrito de vinagre.
  • Fécula de maíz.
  • Agar-agar.

A la pregunta de qué cantidad de estos ingredientes agregar de cada uno de estos ingredientes, os contesto de antemano que se utiliza aproximadamente el mismo volumen que ocupa un huevo (aproximadamente 1/4 de taza por cada uno de ellos). En un post que he publicado anteriormente explico cómo utilizar, y en qué casos, muchos de los ingredientes mencionados, por lo tanto, podéis dirigiros aquí si os interesa leerlo.

Por último, para terminar este post, que ya se está haciendo demasiado largo, hemos de reconocer que hay platos, como los waffles, en los cuales su característica principal es la presencia y el sabor del huevo, a lo cual sumamos el crocante producido durante la cocción por una proporción elevada de mantequilla, que si les quitamos los huevos y la grasa pierden totalmente su identidad… Y, si. Lo reconozco. Pero asumamos que tenemos miles y miles de opciones alternativas con las cuales regalarnos unos minutos de placer gastronómico.

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