De cero a 100% vegetal: Cómo empezar sin agobios y con sabor
Sean cuales fueren tus razones para decidirte a comer exclusivamente vegetales, estos consejos pueden ayudarte a recorrer este camino de forma más fácil y saludable, ¡tanto que nunca querrás mirar atrás!

Hay muchas razones para comenzar una dieta basada en plantas. Algunas personas lo hacen por salud, ya que una alimentación basada en plantas puede ayudar a prevenir o mejorar enfermedades como cardiopatías o diabetes. Otras lo eligen por el impacto ambiental, reduciendo su huella de carbono. Y, por supuesto, para muchos, es una cuestión de compasión y respeto hacia los animales.
Tal vez empieces por un motivo y, con el tiempo, descubras otros que refuercen tu decisión. Sea cual sea tu razón, este cambio beneficia tanto a ti como al planeta.
Ahora bien, aunque el veganismo es mucho más que solo la comida, en este post me enfocaré exclusivamente en la alimentación. ¡Vamos allá!
1- No es necesario que lo hagas de una vez – Nadie cambia en un día!
Mucha gente piensa que pasar de una dieta con una gran carga de alimentos de origen animal a otra 100% vegetal es fácil, pero en realidad no lo es. Ir haciendo el cambio de una forma paulatina puede ser, en algunos casos, la mejor manera de no abandonar.
Hay una campaña internacional que se llama Meatless Mondays (lunes sin carne). Puedes intentarlo. O escoger comer vegetal el desayuno y el almuerzo, por ejemplo.

También puedes comenzar eliminando de tu dieta un tipo específico de carne. O comenzar comiendo vegetariano y poco a poco ir sustituyendo huevos y lácteos por opciones vegetales. O comer vegano en casa y vegetariano fuera.
2- No te sientas culpable si algún día fallas
A veces, rechazar un plato puede parecer descortés o incluso ofender a quien te lo ofrece. Otras veces, te das cuenta demasiado tarde de que el pan que estás comiendo tiene leche. Y sí, también pasa que te entienden mal y terminan sirviéndote algo con queso, atún o huevo…
Estas cosas ocurren, y no pasa nada. Ser vegano no se trata de la perfección, sino de tomar decisiones conscientes. Si un día te equivocas o te saltas la norma, no significa que todo tu esfuerzo se haya perdido. Lo importante es el camino, no la caída.
3- Olvídate de la opinión de los demás
En el mismo instante e que comentas a alguien que comes vegano, en la mayoría de los casos, aunque tú no la hayas pedido, te harán saber qué piensan. O te bombardearán con las preguntas de rigor: que no creen que podrían hacer eso, que vaya comida tan aburrida, que vas a sufrir carencias de vitaminas, que no vas a comer suficiente cantidad de proteínas, etc…
La mejor manera de reaccionar ante esta situación (que se repite, muchas veces, te lo aseguro) es restarle importancia y dejarlo pasar. O contestar que comes comida deliciosa y que todo lo que tu cuerpo necesita lo puedes tomar de los vegetales.
No te conviene enrollarte explicando estudios clínicos y estadísticas, porque está comprobado que si les interesa, te pedirán información, y si no, ya tienen su opinión formada y lo que digas sólo les generará una sensación de fastidio.
Olvídate de intentar «convertir» a nadie. Más bien, puedes comentar que cuando comenzaste ni te imaginabas de la cantidad de opciones deliciosas que hay, o que comes todo lo que te apetece, solo que en versión vegetal, y que te sienta genial. Y de la misma manera, no dejes que las opiniones ajenas te afecten demasiado.
4- Haz una lista de todas las comidas que te gustan y que son veganas. Y a las que no, veganízalas.
Probablemente muchas de las comidas que acostumbras a tomar son veganas, o pueden ser «veganizadas» con un pequeño cambio. Ésta es una buena manera de hacer la transición hacia una dieta basada en plantas: adaptar y echar mano de aquellas cosas que acostumbras a comer y que te gustan.
Por ejemplo:
- Pizza: su masa no contiene ni leche ni huevos. Por lo tanto, evitando los embutidos y cambiando por una mozzarella vegetal, tienes un favorito adaptado.
- Pasta: la salsa de tomates para acompañar spaguettis o macarrones, puede veganizarse fácilmente, ya sea con carne picada vegetal o con trocitos pequeñitos de berenjena, por ejemplo, sin perder su característico sabor y textura.
- Hamburguesas: lo más fácil, puesto que en cualquier supermercado consigues patties veganos increíbles.
- Sándwiches: aunque te parezca mentira que puedas prescindir del fiambre y el queso, es increíble la cantidad de posibilidades que hay para poner en medio de dos panes: innumerables versiones de patés y hummus, hojas verdes, brotes, aguacate, tomate, verduras a la plancha…
- Ensaladas: la verdad, si lo piensas bien, el huevo, el atún o el pollo no tienen demasiado que hacer dentro de una ensalada. Si quitando eso te resulta muy light, puedes agregarle semillas, frutos secos, tomates deshidratados…
- Sopas: otro tanto. Hay miles de tipos de sopas de vegetales, deliciosas y nutritivas.
- Helados: en lugar de batir leche, huevos y nata, mezcla que derrocha colesterol y grasa, congela unas bananas, cortadas en trocitos, y las pones en la licuadora junto con tu fruta preferida, o chocolate, mantequilla de cacahuete, nueces… Lo que se te ocurra. Hazlo y me cuentas!

5- Tómate tu tiempo. Introduce nuevos alimentos con paciencia.
Es muy probable que ciertos ingredientes que son muy comunes en las cartas veganas no te gusten. Algunos, poco a poco, podrás introducirlos y al final serán parte de tu día a día.
Ten en cuenta también que no se trata sólo de ingredientes, sino de cómo se preparan.
Por ejemplo, las verduras hervidas son bastante sosas y aguadas. Es necesario complementarlas con algo, porque si no… Pero, has probado a hacerlas al horno, humedecidas con tu salsa favorita y bien condimentadas? O asadas? Déjame decirte que el cambio es radical.
O el tofu, que particularmente me disgustaba bastante y ahora es mi amigo y mi aliado. El tofu, si lo queremos sabroso, no se hace vuelta y vuelta a la plancha como un filete. Tampoco se agrega en cubos a un guisado. No. Se marina con salsas y condimentos. O se empana y se saltea, para que resulte crocante…
Como este, hay muchas más fórmulas para conseguir que tus comidas 100% vegetales sean realmente apetecibles. Y si algún ingrediente no te gusta, has de saber que en el mundo hay más de 20 mil variedades de vegetales comestibles, o sea, que tienes para elegir.

6- No te compliques la vida (al menos al principio).
No hagas el proceso de cambiar tu estilo de alimentación más complicado de lo normal. Enfócate en cocinar platos que conoces, en mantener tu alimentación equilibrada y en disfrutar de lo que comes.

Cuando ya vayas tomando confianza, si te apetece, ve probando cosas nuevas. Pero por ahora, no te enrolles con esa receta de filetes caseros hechos con gluten de trigo, o quesos con procesos de fermentación… Olvídate de eso. Agotará tu energía y probablemente será una experiencia frustrante.
Si quieres algunos consejos orientados hacia asuntos más prácticos, del día a día, sobre cómo organizar la lista de compra y qué cosas básicas tener para echar mano de ellas cuando es necesario, te paso el enlace a un artículo con información más detallada: Consejos para vegan@s principiantes
Y, por ultimo, recuerda que paso a paso, poco a poco, es como se construyen los grandes proyectos.