Tarta Tatin

Un día que llevé a mi hijo a la biblioteca, eligió un libro precioso: Los gatos de María Tatin. Además de contar una historia encantadora sobre el origen de esta famosa tarta, incluía al final la receta original. Y, por supuesto, ese mismo fin de semana, tal como se lo había prometido, nos pusimos manos a la obra y la preparamos juntos.

 

tarta tatin

 

La tarta Tatin fue un éxito total. No hay historia sofisticada detrás de cómo llegó a nuestra cocina: fue así de simple. Un libro, una tarde tranquila y unas ganas inmensas de probar algo nuevo.

Su origen, sin embargo, sí tiene algo de legendario. Se dice que nació por accidente, en un pequeño hotel de la campiña francesa regentado por las hermanas Tatin. Una de ellas, en un momento de apuro, olvidó colocar la masa debajo de las manzanas, y al darse cuenta, decidió hornearla tal cual, con la masa por encima. El resultado fue tan delicioso que se convirtió en un clásico de la repostería francesa.

Antes de comenzar, un pequeño consejo práctico: necesitáis un molde que no sea desmontable, ya que el primer paso consiste en preparar en él un almíbar —o más bien un caramelo— sobre el que se colocan las manzanas. Si el molde pierde líquido, el resultado puede ser un auténtico desastre (hablo por experiencia).

 

tarta tatin

 

Como podéis imaginar, la receta original no es vegana, pero adaptarla ha sido facilísimo. El resultado es una tarta dorada, jugosa, con ese punto justo de caramelo que se funde con las manzanas y una base crujiente que la hace irresistible.

Y os lo advierto: recién salida del horno, es imposible resistirse. Es de esas tartas que se disfrutan sin prisas, de una sentada, con el aroma aún flotando en el aire y una buena compañía al lado.

Ingredientes:

Para la masa quebrada:

  • 250 gramos de harina.
  • 150 gramos de margarina vegetal muy fría (comprobar los ingredientes de la margarina, porque muchas contienen leche).
  • 1 pizca de sal.
  • 100 ml de agua muy fría.

Para el relleno:

  • 6 manzanas verdes (o más, dependiendo de la capacidad del molde).
  • Una cucharada de zumo de limón.
  • 80 g de margarina vegetal.
  • 100 g de azúcar.

Preparación:

  • La masa: cortar la margarina en trocitos pequeños y mezclarlos con la harina (tratando de no tocar demasiado la mezcla, para no derretir la materia grasa), hasta obtener una consistencia de arena gruesa. Añadir una pizca de sal y el agua fría. Amasar ligeramente para ligar una bola de masa, envolverla y dejarla reposar en la nevera media hora. Estirarla con un rodillo sobre una superficie ligeramente enharinada hasta conseguir un grosor de unos 4 mm.
  • El relleno: pelar las manzanas y cortarlas en cuartos, quitando el corazón y las semillas. Rociar con unas gotitas de limón para que no se oxiden y reservar.
  • Precalentar el horno a 200 grados.
  • Poner el molde, y en su interior la margarina y el azúcar, a fuego medio-alto, y revolver hasta que tome un color dorado (color caramelos de leche). Retirar el molde del calor en ese momento. Cuidado que quema!
  • Colocar las manzanas en el fondo del molde, primero alrededor del borde y después ocupando el centro, cuidando que la parte redondeada (la convexa) quede en el fondo, en contacto con el caramelo. Apretar los trozos lo más posible, para que no queden huecos.
  • Tapar el molde con las manzanas con papel de aluminio y poner de nuevo a fuego suave unos 10 minutos.
  • Retirar del fuego y colocar encima la masa estirada, cubriendo bien los bordes y presionándolos un poco hacia abajo para que tome forma de plato hondo invertido, así cuando la desmoldamos no se derrama el líquido que contiene. Hacer dos o tres pequeños cortes sobre la masa para que salga el vapor durante ca cocción.
  • Colocar en el horno y dejarla unos 40 minutos, o hasta que la masa esté dorada.
  • Retirar del horno. Dejar reposar unos 5 minutos y desmoldar sobre un plato. Repito: cuidado que está muy caliente!!!!

A continuación, sólo queda esperar un momento, llevarla a la mesa, hacerle una foto para compartir vuestras habilidades y disfrutar de esta increíble combinación de sabores y texturas.

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